Es importante aprender a distinguir entre los términos pedofilia y pederastia. Si bien pueden estar intrínsecamente relacionados y el mismo individuo puede ser pedófilo y pederasta, no hablamos exactamente de la misma situación. La pedofilia pertenece al grupo de las parafilias y constituye la atracción sexual hacia menores de edad (generalmente menores de 13 años). La persona que padece esta parafilia puede haber llevado a cabo esas fantasías o no. En cambio, en la pederastia observamos que el individuo efectivamente ha llevado a cabo abusos sexuales infantiles. Algunos autores identifican ambos conceptos relacionándolos con áreas de intervención completamente diferentes: la pedofilia pertenecería al área psicológica, mientras que la pederastia sería abordada desde el área judicial o penal.
Cómo se origina la pedofilia
Multitud de estudios han focalizado sus esfuerzos en dar respuesta a la pregunta de cómo se origina esta grave parafilia. Si bien se han encontrado algunas circunstancias biológicas, como anomalías cerebrales o sobreexposición a testosterona durante el desarrollo fetal, actualmente la mayoría de profesionales coinciden en que la pedofilia se origina por un cúmulo de factores biológicos y/o genéticos y de circunstancias ambientales, como haber sido sexualizado en la infancia o haber sufrido abuso.
Pedofilia: Tratamiento psicológico y abordaje farmacológico
Algunos medicamentos ayudan al tratamiento de la pedofilia al reducir las concentraciones de testosterona. Si bien esto puede ser de gran ayuda, la terapia cognitivo-conductual es el principal tratamiento psicológico que se utiliza para ayudar a estas personas a reconducir sus pensamientos y la conducta. Si bien este perfil no suele pedir ayuda por tratarse de un tema sensible y difícil de expresar, hay modelos terapéuticos tanto en formato individual como grupal que han demostrado una buena capacidad de reinserción en la sociedad al aplicarlos, por ejemplo, en instituciones penitenciarias.