Ansiedad o miedo a separarse de los padres: Trastorno de ansiedad por separación

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El trastorno de ansiedad por separación (TAS) es un trastorno de ansiedad que afecta a entre el 2.4% y el 5.4% de la población infantil, porcentaje que se va reduciendo conforme aumenta la edad, siendo raro durante la adolescencia (1.3% en adolescentes de 12-14 años). Globalmente el 41% de la población infantil presenta características de ansiedad por separación (Costello y Angold, 1995).

¿En qué consiste el Trastorno de ansiedad por separación?

Se trata de una ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo de la persona, concerniente a su separación respecto del hogar o de las personas con quienes está vinculado.

Puede aparecer un malestar excesivo recurrente cuando ocurre o se anticipa una separación respecto del hogar o de los cuidadores principales (padres, abuelos, etc). También es frecuente que se acompañe de preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las principales figuras de apego del niño o un miedo intenso a que éstas sufran un posible daño.

Además, el niño/a puede mostrar una resistencia o negativa persistente a ir al colegio o a cualquier otro lugar por miedo a la separación. Aparece también en ocasiones una resistencia o miedo persistente o excesivo a estar en casa solo o sin los adultos significativos para él/ella.

El niño/a puede manifestar una conducta negativa de forma persistente ante el hecho de tener que dormir sin tener cerca a la principal o principales figuras de referencia o a dormir fuera de casa.

Pueden también aparecer pesadillas repetidas con la temática de la separación, así como quejas repetidas de síntomas físicos (por ejemplo, cefaleas, dolores abdominales, nauseas o vómitos) cuando ocurre o se anticipa la separación de las principales figuras de apego.

¿Con qué frecuencia aparecen cada uno de estos síntomas?

Las preocupaciones sobre amenazas para la integridad de la familia o del niño y las relacionadas con la muerte y el morir son bastante frecuentes. Así, al 70% le preocupa la salud de otras personas (Muris, Merckelbach, Mayer y Meesters, 1998) y al 56% las heridas y la seguridad personal (Silverman, La Greca y Wassertein, 1995).

Con respecto a las pesadillas, el 17% tiene sueños de daño para sí mismo o los demás, el 10% de secuestros, el 7% de muerte de uno mismo o de otros, y el 2% de estar separado de los padres (Muris, Merckelbach, Gadet y Moulaert, 2000). También son comunes los miedos relativos a la separación; por ejemplo, el 16% teme que sufra daño una figura de apego (Bell-Dolan, Last y Strauss, 1990).

Según la investigación realizada en nuestro país por Méndez, Inglés, Hidalgo, García-Fernández y Quiles (2003), con una amplia muestra escolar de más de tres mil niños y adolescentes, los tres acontecimientos que en mayor proporción causan el máximo grado de miedo son “que se puedan morir mis padres” (86%), “que se pueda morir uno de mis amigos o hermanos (76%) y “morirme (74%). Los niños tienen más miedo a separarse de los padres que los adolescentes, y las chicas más que los chicos.

¿Cuándo suele aparecer?

El TAS suele iniciarse sobre los 7 y los 9 años y puede aparecer, en algunos casos, tras alguna situación estresante (por ejemplo, el fallecimiento de un familiar o de un cachorro, una enfermedad del niño o de un familiar, un cambio de escuela, separación de los padres, etc).

Aunque los estudios epidemiológicos indican mayor frecuencia de sintomatología en niñas que en niños, en los estudios clínicos no se encuentran tales diferencias (Pacheco y Ventura, 2009). Como es uno de los primeros miedos en aparecer, si no se supera, aumenta la probabilidad de que se den posteriormente trastornos de ansiedad en la edad adulta, como la agorafobia o el trastorno de pánico.

De hecho, la comorbilidad con otros trastornos como ansiedad generalizada, fobia específica o depresión es alta (Shear, Jin, Meron, Walters y Kessler, 2006).

 Referencias bibliográficas:

Bell-Dolan, D. J., Last, C. G. y Strauss, C. C. (1990). Symptoms of anxiety disorders in normal children. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 29, 759-765.

Costello, E. J. y Angold, A. (1995). Epidemiology. En J. S. March (Ed.), Anxiety disorders in children and adolescents (pp. 109-124). Nueva York: Guilford Press.

Méndez, F. X., Inglés, C. J., Hidalgo, M. D., García-Fernández, J. M. y Quiles, M. J. (2003). Los miedos en la infancia y la adolescencia: Un estudio descriptivo. Revista Electrónica de Motivación y Emoción, 6 (13).

Muris, P., Merckelbach, H., Gadet, B. y Moulaert, V. (2000). Fears, worries, and scary dreams in 4- to 12-year-old children: Their content, development pattern, and origins. Journal of Clinical Child Psychology, 29, 43-52.

Muris, P. Merckelbach, H., Mayer, B. y Meesters, C. (1998). Common fears and their relationship to anxiety disorders symptomatology in normal children. Personality and Individual Differences, 24, 575-578.

Pacheco, B. y Ventura, T. (2009). Trastorno de ansiedad por separación. Revista Chilena de Pediatría, 80, 109-119.

Shear, K., Jin, R., Meron, A., Walters, E. E. y Kessler, R. C. (2006). Prevalence and correlates of estimated DSM-IV child and adult Anxiety Disorder in the National Comorbidity Survey Replication. American Journal of Psychiatry, 163, 1074-1083.

Silverman, W. K., La Greca, A. M. y Wassertein, S. (1995). What do children worry about?: Worries and their relation to anxiety. Child Development, 66, 671-686.

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