Conoce los 3 estilos de comunicación: pasivo, agresivo y asertivo

Hace unos días, el Dr. José María Salmerón, director de Clínica MentSalud y la psicóloga Ana Isabel Sánchez, acudieron al encuentro SER Empresarios para asistir a una ponencia sobre las claves de la comunicación. A raíz de esta interesante charla, dedicamos este artículo a los diferentes estilos de comunicación que empleamos los seres humanos y sus principales características. Hablamos de los estilos de comunicación pasivo, agresivo y asertivo. Resultan de fusionar elementos verbales y paraverbales (el lenguaje corporal, por ejemplo). Aunque nadie tiene un estilo de comunicación completamente pasivo, agresivo o asertivo. Todas las personas somos capaces de emplear cualquiera de los tres en función de la situación, el contexto, los interlocutores y nuestra personalidad.

Cómo reconocer los diferentes estilos de comunicación:

Reconocer los distintos estilos de comunicación, tanto en las personas con las que interactuamos como en nosotros mismos, nos ayuda a desarrollar las relaciones interpersonales de forma saludable. El estilo de comunicación que ayuda a incrementar las interacciones positivas es el asertivo. No obstante, resulta complicado alcanzar este estilo de comunicación, especialmente cuando nos referimos a relaciones ciertamente viciadas, en las que la ironía, el sarcasmo, acciones como ignorar las preguntas de la otra persona, etc. Están a la orden del día.

Estilo pasivo, agresivo y asertivo

  • Estilo de comunicación pasivo: La persona puede mantener una postura corporal que exprese sumisión (hombros inclinados hacia delante, espalda encorvada, mirada baja, etc). Es frecuente que mantengan un tono de voz suave, incluso que no respondan ante determinadas preguntas u opiniones, por temor a disgustar u ofender al interlocutor. Suelen mostrar su conformidad cuando se produce una confrontación, sin llegar a expresar su opinión. Esto a menudo se traduce en problemas de autoestima que retroalimentan esta forma de comunicación. El uso repetido y continuo de este estilo a veces provoca en la persona respuestas de tipo agresivo. En un intento por contrarrestar el malestar que provoca emplear la forma pasiva.
  • Estilo de comunicación agresivo: Podemos reconocer fácilmente este estilo de comunicación al observar en el otro una postura tensa, con el mentón elevado y el pecho hacia afuera. Incluso con las piernas separadas y arqueadas o los brazos cruzados. Generalmente, cuando empleamos la forma agresiva elevamos el tono de voz e interrumpimos constantemente a la otra persona. También es común utilizar comentarios sarcásticos, irónicos o, incluso, invadir el espacio del interlocutor. Cuando una persona ridiculiza lo que el otro dice o hace emplea este estilo, aunque intente hacernos creer que se trata de una broma.
  • Estilo de comunicación asertivo: La persona que adopta este estilo de comunicación emplea un tono de voz estable y firme durante las interacciones. Mantiene un contacto visual moderado y la postura corporal es abierta y sosegada. Una forma común de transformar las respuestas pasivas y agresivas en asertivas consiste en comunicarnos desde lo que sentimos o creemos. También resulta asertivo exponer cómo hemos vivido una determinada situación (“Me hizo sentir…”, “No estuve cómodo/a con…”, “Habría preferido que…”, “Me gustaría que…”). La persona que emplea la forma asertiva permite un espacio en la conversación para la otra persona. No se acoge a monólogos ni interrumpe al interlocutor. 

Estilos de comunicación

Podemos tender a un estilo de comunicación pasivo o agresivo, debido a nuestras variables de personalidad e idiosincrasia. No obstante, entrenar un estilo de comunicación asertivo es fundamental para el desarrollo de nuestras relaciones personales, familiares o laborales, y, además, se traduce en un incremento en nuestra autoestima y autoconcepto.

Para más información puedes visitarnos en la clínica Mentsalud.

Tabla de contenido

Pide cita
Elige especialidad y contacta