Pensamientos y emociones
En la práctica clínica, es relativamente frecuente que nuestros pacientes nos señalen las dificultades que encuentran para controlar sus pensamientos y emociones, así como modificar sus “distorsiones cognitivas”.
Para Javier, lo que nos transmiten es muy lógico y como él mismo apunta, si nos observamos a nosotros mismos, no en pocas ocasiones nos ocurre lo mismo que nuestros pacientes nos relatan.
¿Por qué ocurre esto?
Las terapias cognitivas como la de Ellis, datan de los años 70 y parten de la asunción básica siguiente: “Primero son los pensamientos y después las emociones. Podrás controlar tus emociones a través de la modificación de tus pensamientos”.
Pero a partir de 1996, con los trabajos de Ledoux, pudimos descubrir que el cerebro no funciona así. Esto es por las numerosísimas conexiones que existen entre sistema límbico y córtex prefrontal. Y la clave está en que estas conexiones no son bidireccionales. El córtex prefrontal tienen pocas vías hacia el sistema límbico.
Por lo tanto, el diseño cerebral lo que nos indica es que el poder que tienen las emociones para dominar a la razón es muy fuerte, pero sin quieres controlar a las emociones con la razón, las comunicaciones son muy pocas.
¿Qué ocurre con el miedo? Este fenómeno es muy llamativo en relación a la emoción de miedo. Cuando se siente miedo este procesamiento no pasa por el córtex prefrontal, sino que va directamente de tálamo a la amígdala, para poner en marcha rápidamente conductas de huida. Es posteriormente cuando se elabora el procesamiento cognitivo de la información y entonces podemos darnos una explicación racional al por qué de nuestra reacción o comportamiento.
La terapia debe implicar ACCIÓN para que sea efectiva…
Eric Richard Kandel, recibió el premio nobel en el año 2000, por sus descubrimientos acerca de los mecanismos neuronales básicos de la memoria y el aprendizaje. Para este investigador “la terapia es eficaz si produce cambios en la conducta que, a su vez, produzca cambios en la actividad neural”.
Lo que Kandel señala es que cuando se producen cambios en la conducta, esto favorece cambios en las conexiones neuronales. Somos seres motores y las conductas (todo aquello que implique movimiento) produce con mucha más facilidad cambios en los patrones de conexión neuronal.
Para que lo entendamos bien, Javier Tirapu nos hace la siguiente pregunta: ¿Sabéis qué estabais haciendo ayer hacia las 8 de la tarde? ¿Sin problema, no? ¿Y recordáis lo que estabais pensando a las 8 de la tarde? ¿Ni idea, no?
Si queremos que la terapia sea eficaz hemos de ser conscientes de que la clave es lo que el paciente haga y no tanto lo que piense. La terapia cognitiva es útil, con el objetivo de orientar y motivar al paciente a que lleve a cabo cambios en su conducta, a que literalmente “se mueva”.
¿Qué intervención es la más contrastada para los trastornos fóbicos? La exposición con prevención de respuesta. En ella se expone al sujeto al estímulo fóbico y no se le permite emitir la conducta motora de evitación. Al mantener a la persona en una conducta de exploración, los ensamblajes neuronales se modifican porque el cerebro procesa que “no se trata de un estímulo amenazante, por lo cual no debes huir ya que no está en peligro tu supervivencia”.
Utilidad práctica de estas reflexiones:
Para entender la utilidad de estas reflexiones, Javier pone el siguiente ejemplo en sus conferencias:
“Imaginad que llegáis del trabajo enfadados con el mismo compañero de siempre y se lo contáis a vuestra pareja. Si él o ella os responde:
- No seas así, mira que siempre te pones igual, eres un exagerado… ¿Te sientes mejor o peor? La mayoría respondemos que peor, sentimos que no nos entiende. Es probable que nos enfademos aún más e incluso nos encerremos en nuestra habitación.
Sin embargo, si vuestra pareja os dice:
- Desde luego, menudo impresentable, lo menos que te puede provocar es enfado. Con esta respuesta nos sentimos mejor, nos comprende, y nuestra emoción puede cambiar con más facilidad que en el primer caso. Puede incluso que acabemos haciendo la cena con nuestra pareja y riéndonos de lo que ha ocurrido en el trabajo.
En el primer caso queda reflejado lo que le pedimos a los pacientes desde un punto de vista únicamente cognitivo, que cambien sus pensamientos para cambiar cómo se sienten. Sin embargo, en el segundo caso, lo que se activan son las neuronas espejo.
Por tanto, pidámosles a nuestros pacientes que activen con ellos mismos y las personas de su entorno las neuronas espejo, para que se produzca la identificación y poder sentirnos un poco mejor”.
“Las emociones se controlan con otra emoción
utilizando las neuronas espejo”. (Javier Tirapu, 2017)