Los miedos o fobias son problemas frecuentes entre la población general. En función de la limitación que le supongan a la persona, piden ayuda a profesionales especialistas o no.
La fobia es un temor irracional, exagerado y que escapa al control de la persona que lo padece. Este miedo o temor lleva a la evitación de la situación o del objeto temido. Existen muchos tipos de fobias.
Las más frecuentes son las Fobias simples. Entre ellas destacan, el miedo a la sangre, miedo a las alturas, miedo a volar o miedo a los perros, entre otras.
Otra fobia muy frecuente es la Fobia Social o Trastorno de Ansiedad Social, que se caracteriza por un miedo persistente a situaciones sociales por temor a que resulten embarazosas. En la mayoría de los casos los síntomas físicos del trastorno son ruborización, sudoración excesiva, temblor, palpitaciones, nauseas, etc. En la base de este problema suele estar un miedo a hacer el ridículo, a decir algo improcedente, a que te miren, a comer en público, a utilizar aseos públicos y a hablar en público. Algunas personas utilizan el alcohol y otras drogas para reducir sus temores sociales. Por eso, las personas con este trastorno pueden sufrir alcoholismo y otros tipos de abusos de sustancias.
La Agorafobia es otro tipo de fobia muy frecuente que se suele asociar al Trastorno de Pánico. En ella el paciente tiene miedo a alejarse de su entorno de seguridad (suele ser la vivienda). Siente mucho miedo en la calle, en avenidas grandes, aglomeraciones, si sube en autobús, al tener que hacer cola, acudir a centros comerciales, viajar, conducir en la autovía, etc. Cuando aparece un Trastorno de Pánico (con o sin Agorafobia) la persona sufre ataques súbitos de ansiedad, llamados crisis de ansiedad o ataques de pánico, que se caracterizan por episodios inesperados y repetidos de intenso miedo acompañados por síntomas físicos como dolor en el pecho, palpitaciones, sudoración, escalofríos, sofocos, dificultad para respirar, mareo, molestias abdominales, etc. El no diagnosticar adecuadamente el Trastorno de pánico con o sin agorafobia provoca un peregrinaje del paciente por múltiples especialidades médicas y una limitación evitativa de su vida socio-laboral.
El tratamiento indicado para las Fobias simples es la Terapia Cognitivo Conductual. Para la Fobia Social también es efectivo este tratamiento psicológico, que se puede asociar con tratamiento farmacológico.
El Trastorno de Pánico con Agorafobia se puede tratar con fármacos y/o con Terapia Cognitivo Conductual. En los casos leves está indicada solo la Terapia Cognitivo Conductual. En los casos moderados es necesario asociar al tratamiento psicológico, el tratamiento farmacológico con ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) conjuntamente con ansiolíticos tipo benzodiacepinas. En los casos graves se necesita la psicofarmacología y la Terapia Cognitivo Conductual. En este tratamiento queda reflejado el enfoque multidiscipliar (psiquiatra-psicólogo) tan importante en la patología mental.
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