El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente. Es bastante común en nuestra sociedad. La prevalencia se sitúa entre un 6 y un 10 % de la población. Es más frecuente en mujeres y en adultos. Otros trastornos del sueño como la hipersomnia (que incluye la narcolepsia) o el trastorno del ciclo sueño-vigilia presentan una prevalencia menor en la población en general. Los terrores nocturnos, el sonambulismo y las pesadillas también se consideran trastornos del sueño y son más frecuentes en etapas infantiles.
El insomnio consiste en la dificultad persistente para el inicio del sueño, su mantenimiento o la calidad del mismo. Se acompaña de malestar significativo y deterioro en distintos ámbitos de la vida, por ejemplo: laboral, académico, social, familiar, personal, etc.
La hipersomnia es una excesiva somnolencia o aparición de ataques de sueño diurnos que no se justifican por una cantidad inadecuada de sueño. En la narcolepsia, estos episodios de necesidad irrefrenable de dormir, se pueden acompañar de cataplejía. La cataplejía consiste en la pérdida brusca del tono muscular en ambos lados del cuerpo, con conservación de la consciencia, y que se pueden desencadenar tras la risa.
En el trastorno del ciclo sueño-vigilia, la persona no tiene sincronizado el horario de sueño-vigilia deseado, acorde a las necesidades sociales y que comparten la mayoría de personas de su entorno, lo que le provoca un malestar y un deterioro en su vida personal, laboral y social.
Se diagnostica insomnio crónico cuando aparecen los síntomas más de tres veces a la semana y se mantienen durante al menos tres meses. Hay otros trastornos del sueño como la Apnea o Hipoapnea obstructiva del sueño, que es un trastorno del sueño relacionado con la respiración en el que la persona presenta alteraciones nocturnas de la respiración en forma de ronquidos o pausas respiratorias durante el sueño, que se acompaña de somnolencia diurna, fatiga o sensación de sueño no reparador.
Una parasomnia relativamente frecuente entre los adultos es el Síndrome de las piernas inquietas. Consiste en una necesidad urgente de mover las piernas, que se acompaña o aparece en respuesta a sensaciones incómodas o desagradables en las piernas. Esta necesidad urgente de movimiento de las piernas comienza o empeora durante los períodos de reposo y por la tarde-noche.
El insomnio así como el resto de trastornos del sueño, pueden ser secundarios a una enfermedad médica, a algún trastorno mental o puede aparecer de forma aislada. Para el tratamiento de éstos, y para el tratamiento del insomnio como síndrome en general, se recomienda consultar con un especialista.
En relación a los fármacos que se prescriben para poder mejorar el sueño, el psiquiatra hace una valoración acerca de qué medicamento pautar en función de distintas características del paciente, como edad, trabajo, otras patologías, etc. Se pueden pautar benzodiacepinas, hipnóticos, antihistamínicos, entre otros.
El psicólogo clínico analizará con el paciente las claves de su trastorno del sueño y podrá aplicar un tratamiento integrador basado entre otras terapias en la cognitivo conductual.
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