¿Existe la depresión infantil?
La depresión en la infancia fue cuestionada durante muchos años. En 1971 se celebró en Estocolmo el IV Congreso Europeo de Paidopsiquiatría, cuyo tema central fueron los estados depresivos en el niño y en el adolescente.
Más tarde, en 1975, el influyente Nacional Institute of Mental Health (NIMH) defendió la existencia de la depresión infantil. Posteriormente, en 1976 el Group for the Advancement of Psychiatry incluyó el trastorno en su sistema diagnóstico.
A partir de este momento, los grupos encargados de elaborar las principales clasificaciones diagnósticas apoyaron la existencia de la depresión en la infancia.
La posición más extendida actualmente sostiene que la depresión infantil y adulta son semejantes, aunque la edad modula las características y las repercusiones negativas del trastorno.
Las características principales de la depresión infantil
La depresión infantil consiste en un estado de ánimo triste la mayor parte del día, casi cada día. En niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable.
Además se puede acompañar de una disminución del interés o de la capacidad para disfrutar haciendo cosas que antes le gustaban al niño.
Puede aparecer pérdida de peso importante. Teniendo siempre en cuenta que en los niños lo que puede ocurrir sea un fracaso en lograr los aumentos de peso esperables en función de su edad.
No es raro que el menor presente una dificultad para dormir o un sueño excesivo.
Además puede haber dificultades de concentración y que por tanto disminuya su rendimiento escolar.
El niño/a o adolescente puede manifestar sentimientos de inutilidad o culpa de carácter excesivo o inapropiado.
Incluso pueden aparecer ideas de muerte o de hacerse daño.
¿Qué consecuencias puede tener para la vida del niño y la familia?
La depresión infantil puede tener repercusiones negativas en distintos ámbitos:
- Personal: malestar físico, sufrimiento psicológico.
- Familiar: deterioro de las relaciones padre-hijo, madre-hijo o entre hermanos.
- Escolar: importante descenso del rendimiento académico.
- Social: tendencia al aislamiento.

