Hay niños a los que les gustaría relacionarse con otros niños y niñas de su edad, con chicos y chicas más mayores o con adultos (por ejemplo, profesores o familiares), de forma más fluida y estando más relajados, pero no lo consiguen por su timidez.
¿Qué les pasa a estos niños?
Tener una gran timidez les conduce a evitar aquello que en principio no les resulta familiar, por lo que pueden ver limitadas sus experiencias y/o aprendizajes.
En casos muy graves, la elevada timidez puede afectar al niño en su desarrollo personal, escolar y social.
¿La timidez es por un exceso de sensibilidad?
En ocasiones, estos niños pueden presentar una elevada sensibilidad hacia la evaluación de los demás. En consulta nos hablan de miedo a equivocarse, a ponerse rojos si en clase son el centro de atención, a que el corazón les lata muy rápido y no puedan ni pensar lo que les ha preguntado el profesor, a que se pongan a sudar mucho y los demás lo noten, etc.
¿La causa de la timidez puede ser una baja autoestima?
La timidez no siempre se acompaña de baja autoestima, pero sí que puede influir. Sabemos que los niños tímidos que además tienen tendencia a sentir inseguridad, que no confían en sí mismos y en sus capacidades, que tienen un alto grado de autoexigencia y autocrítica o no presentan un buen autoconcepto de sí mismos, tienen un elevado grado de sufrimiento que en ocasiones les hace que estén tristes, ansiosos o tengan pesadillas, además de poder presentar conductas evitativas en exceso. En estos casos, conviene consultar con un especialista.