Las personas no siempre sabemos cómo afrontar determinadas situaciones. En consulta, es común que los pacientes nos hablen de eventos en los que no supieron cómo debían actuar o reaccionar. A veces, nos sentimos presionados a comportarnos de una determinada manera, ya sea por el contexto social, familiar, personal o laboral. Cuando esto se produce de forma repetida, podemos desarrollar problemas de identidad, en los que verdaderamente experimentamos serias dificultades para saber qué queremos o necesitamos en cada momento.
Por ello, la asertividad actúa como factor de protección ante este tipo de situaciones. Desarrollar una adecuada capacidad asertiva puede ayudarnos a afrontar determinados escenarios en los que no sabemos qué deberíamos hacer o qué es lo correcto.
Pero… ¿qué es exactamente la asertividad?
La asertividad es resultado de una buena autoestima y un buen autoconcepto. Se manifiesta como un equilibrio entre el yo y los otros, entre el derecho y el deber. La asertividad incluye la expresión en obras y palabras de todo nuestro ser: pensamientos, sentimientos, emociones y acciones para hacerlos conocer y valer entre los de otros a quienes consideramos y respetamos. Es una autoafirmación: “esto hago”, “esto quiero”, “esto siento” y “esto deseo”. Y en su forma negativa: “esto no lo hago”, “esto no lo quiero” y “no pienso así”. Soy asertivo cuando hago aquello que creo conveniente, elijo lo que pienso que es apropiado y no cedo ante lo que estimo que es inapropiado. A través de la asertividad, damos a conocer sentimientos, emociones, conocimiento, creencias u opiniones sin traspasar la frontera del otro.
DECÁLOGO DE LA ASERTIVIDAD
- Tengo derecho a ser mi propio juez.
- Tengo derecho a equivocarme y correr con mis propias consecuencias y responsabilidades.
- Tengo derecho a cambiar de parecer.
- Tengo derecho a no dar excusas ni explicaciones por mi comportamiento.
- Tengo derecho a decidir si me corresponde o no la solución de un problema de otra persona.
- Tengo derecho a comportarme en contra de la opinión de la mayoría.
- Tengo derecho a actuar independientemente de la buena voluntad de los demás.
- Tengo derecho a decir “No lo sé”.
- Tengo derecho a decir “No lo entiendo”.
- Tengo derecho a decir “No me importa”.
CONSEJOS PARA EL COMPORTAMIENTO ASERTIVO
- Cuando hables, hazlo desde tus propios sentimientos: “Yo estoy contento…”, “yo estoy preocupado por esto…”, “yo estoy disgustado porque…”, “me produce malestar que…”, “me afecta que…”
- Procura que tus gestos faciales y posturas corporales se correlacionen con tus palabras. Un “me parece interesante lo que dices” acompáñalo de una atenta mirada al que habla y no de una posición y gestos que indiquen tu despreocupación o disgusto.
- Elogia a quien creas que se lo merece, pero sin ser zalamero: “Usted ha hablado muy bien, lo felicito”, no “Usted siempre habla muy bien, no hay quien lo supere”.
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