Tipos de obsesiones

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El Trastorno Obsesivo Compulsivo, es uno de los más frecuentes motivos de consulta en  psicología y psiquiatría.

Nuestra psicóloga Marta Rubio nos explica cómo funcionan los pensamientos obsesivos y qué tipos son los más habituales.

¿Cómo funciona una obsesión?

La persona experimenta pensamientos intrusivos desagradables que le invaden de forma involuntaria y le generan un alto grado de malestar y ansiedad.

Estos pensamientos no tienen por que asociarse a una situación concreta, sino que pueden aparecer aleatoriamente en distintos momentos del día,  independientemente de lo que se estuviera haciendo en ese momento.

Al aparecer esos pensamientos invasivos y experimentar una subida muy intensa de ansiedad, la persona se ve forzada a tener que realizar algún gesto o ritual para hacer desaparecer ese pensamiento de la cabeza.

Al principio, al hacer eso experimentan una sensación pasajera de tranquilidad. Pero al cabo del tiempo, ese ritual o esa comprobación no serán suficientes.

De modo que la persona se verá forzada a tener que repetirlo en sucesivas ocasiones. Esto le puede provocar una verdadera parálisis en sus actividades cotidianas, pudiendo dedicarle a la realización de estos rituales varias horas al día.

Los tipos de pensamientos obsesivos pueden tomar casi cualquier forma, pero suelen estar asociados a unos determinados temas que señalamos a continuación.

Obsesiones de contaminación:

Estas obsesiones provocan miedo o sensación de asco al tocar o estar cerca de objetos o situaciones que puedan provocar un contagio o un daño a él mismo o a terceros.

Las situaciones más frecuentes serían: Suciedad, secreciones corporales, miedo al contagio de virus o bacterias. Productos tóxicos, limpiadores domésticos o medicinas que pueden intoxicarles o envenenarles. Tocar animales o insectos.

Estar en lugares o tocar cosas que puedan haber tocado otras personas enfermas o “contaminadas”, (pomo de la puerta, baños públicos, hospitales).

Miedo excesivo a tener una enfermedad que pueda dañar o contagiar a otros.

Obsesiones de acumulación:

Necesidad de acumular objetos que son inservibles o están rotos, con la impresión de que algún día podrán necesitarlos y sentirán angustia si no los tienen.

Coleccionar objetos inútiles por miedo a tirarlos, a pesar de no tener ningún valor económico o sentimental.

Recoger cosas del suelo por acumular y amontonar cosas aunque no las necesiten.

Obsesiones de orden:

Preocupación por colocar las cosas con simetría, y de una determinada forma muy determinada.

Hacer las cosas con una extrema exactitud y orden.

Colocar los objetos de modo “perfecto”, o no cometer errores o improvisaciones en la ejecución de una acción determinada.

Obsesiones religiosas, morales o de excesiva escrupulosidad:

Temor excesivo y preocupación constante de incumplir alguna norma religiosa o moral.

Por ejemplo: tener pensamientos blasfemos, cometer algún error en las creencias religiosas, no actuar de una forma recta o moralmente correcta, tener que repetir constantemente imágenes o pensamientos de tipo religioso.

Obsesiones impulsivas/ agresivas:

Miedo a actuar de forma impulsiva involuntariamente, provocando un daño a sí mismo o a otras personas.

Empujar, apuñalar o insultar a alguien, suicidarse o dañarse de forma involuntaria, decir cosas obscenas o inadecuadas a otras personas, hacer el ridículo o cometer un delito.

Tener imágenes violentas, agresivas y desagradables en su mente haciendo daño a otras personas.

Obsesiones sexuales:

Imágenes de conductas sexuales violentas hacia los demás.

Cometer un daño de tipo sexual a alguien, agredir o violar involuntariamente, dañar a sus propios hijos o a otros niños.

Temor a tener una orientación sexual distinta o a cambiar de sexo.

Otras obsesiones:

Necesidad imperiosa de recordar ciertas cosas: matrículas de coches, nombres, eslóganes, palabras, imágenes del pasado.

Preocupación por cometer errores o decir algo erróneo, y afirmar algo incorrecto u omitir algún detalle. Preocupación por perder cosas.

Fijarse excesivamente en ciertos sonidos y ruidos que le generan una gran molestia: tic tac de un reloj, ruidos fuertes, timbres. Tener que repetirse insistentemente palabras, música.

Temores de tipo supersticioso, como no decir determinadas palabras, o no vestir con ciertos colores por miedo a provocar un daño.

Preocupación excesiva por números que traen o no suerte y pensarlos continuamente de una forma rígida.

 

El Trastorno Obsesivo Compulsivo, produce una gran angustia y una gran ansiedad, y puede llegar a anular la voluntad racional de la persona, comprometiendo seriamente la vida de quien lo padece.

¿Cuál es el tratamiento para las obsesiones?

El tratamiento psiquiátrico y psicológico, es el más indicado para este tipo de problemas de ansiedad. En Mentsalud Murcia, somos especialistas en el tratamiento del Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Un tratamiento especializado es fundamental para que la persona pueda disminuir la angustia que provocan los pensamientos obsesivos, y pueda controlar las compulsiones que éstos le llevan a tener que hacer.

 

MentSalud
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Clínica de Psicología y Psiquiatría MENTSALUD. Disponemos de un equipo de profesionales multidisciplinar: psicólogos, psiquiatras y neurólogos. Situada en pleno centro de Murcia, disponemos de unas extensas instalaciones para tratar a nuestros pacientes.

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