Tratamiento de la fobia a la oscuridad

El miedo a la oscuridad es uno de los más comunes en la infancia. Se trata de un miedo transitorio. Desde los 9-10 años hasta los 18, suele remitir de forma espontánea. Le damos la característica de fobia cuando supone un malestar clínicamente significativo en el desarrollo y bienestar del niño, sus relaciones sociales, su rendimiento académico y en el bienestar familiar.

¿Por qué se tiene fobia a la oscuridad?

Según Mooney, Graziano y Katz (1985) el miedo a la oscuridad tendría cuatro componentes. Habría niños que le temen a la oscuridad por el daño físico. Esto es, un miedo a la muerte y a las heridas, por ejemplo producidas por ladrones. Otros sin embargo tienen miedo a la oscuridad porque temen a seres fantásticos como los fantasmas y todas aquellas criaturas propias de la fantasía infantil. Habría otros niños con fobia a la oscuridad por miedo a características de tipo sensorial, como sombras y ruidos, tales como el crujir de muebles, el sonido del viento, etc. El último grupo de niños con fobia a la oscuridad serían aquellos que presentan ansiedad por separación, los cuales se preocupan por si los padres están en casa.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento de la fobia a la oscuridad incluye una primera entrevista con los padres y el niño, donde se recoge su historia evolutiva y se señalan las principales conductas problema (por ejemplo, no poder dormir solo).

A partir de esa recogida de información se diseña el tratamiento psicológico que puede incluir técnicas como la desensibilización sistemática en vivo, biblioterapia, práctica reforzada, terapia de juego, etc.

Referencias bibliográficas:

Méndez, F.X., Espada, J.P. y Orgilés, M. (2009). Terapia psicológica con niños y adolescentes. Estudio de casos clínicos. Madrid: Pirámide.

Mooney, K.C., Graziano, A.M. y Katz, J.N. (1985). A factor analytic investigation of children´s nighttime fear and coping responses. Journal of Genetic Psychology, 146, 205-215.

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