Cuando un amigo cercano o un familiar tuyo es diagnosticado de esquizofrenia, querrás saber acerca de esta enfermedad. Nuestros compañeros José María Salmerón y Carlos Martín, nos explican algunos de los aspectos fundamentales sobre cómo tratarlo en función de la fase de la enfermedad en que se encuentre.
¿En qué consiste la esquizofrenia?
Se trata de un tipo de trastorno psicótico. Esto consiste en que la persona percibe algunos aspectos de la realidad diferentes a cómo son. Apareciendo así lo que llamamos alucinaciones y/o delirios.
Las alucinaciones en la esquizofrenia normalmente son auditivas. De modo que la persona oye voces que le insultan, le dicen que haga cosas o que hablan sobre él.
Los delirios son interpretaciones distorsionadas de la realidad. Como por ejemplo, pensar que te persiguen, que quieren hacerte daño, tener poderes especiales o incluso tener una misión especial en el mundo.
En la esquizofrenia, además de las alucinaciones y los delirios, pueden aparecer lenguaje y/o comportamiento desorganizados. Lo cual consiste en una forma de expresarse un tanto incoherente, donde incluso pueden inventarse palabras. El comportamiento desorganizado consiste en llevar a cabo conductas sin sentido ni finalidad clara.
Consejos para tratar a la persona con esquizofrenia:
Cada persona que padece esquizofrenia es distinta. Con el tratamiento farmacológico y psicológico adecuado, y con apoyo social, pueden llevar una vida normalizada.
Para ellos, al igual que para cualquier otra persona, es muy importante poder sentirse integrados en su familia, así como tener amigos.
Hay algunos consejos a tener en cuenta según el momento de la enfermedad, de modo que:
- En la fase aguda: cuando la persona presenta síntomas como alucinaciones y/o delirios, es importante no confrontarle directamente con la realidad. Es el momento de proponerle ir a la revisión con su psiquiatra de referencia.
- En la fase de recuperación: en esta etapa le ayudará llevar una vida con cierta rutina y estructura. En general, conviene que haya figuras estables y cercanas a su alrededor, pero que le pregunten sin agobiarlo. Es importante incluirlo en eventos sociales, pero siempre respetando, como con cualquier otra persona, sus aficiones, inquietudes y motivaciones.
En general, es importante tener en cuenta sus ritmos, evitando sobrecargarle con varias demandas al mismo tiempo. También mostrarle disponibilidad, procurar no estar hablando en exceso de cosas negativas. Además, intentar reducir la expresión de crítica y tensión en casa y en la familia.
Anímale a hablar con su psiquiatra y psicólogo cuando se note mal.
¿Por qué es importante tu papel?
Puedes ser una de sus personas de confianza, aportándole seguridad y fomentando su autoestima.
Para ello, aprovecha para decirle lo que te gusta de él o ella y lo que ves como sus puntos fuertes, siempre que tengas ocasión.
Cuando observes algo a mejorar, transmíteselo en un momento en el que estéis a solas y no con gente delante. Es muy importante que le concretes a qué te refieres, incluso con ejemplos. Puedes seguir este esquema que te proponemos a continuación:
- Juan, antes me he dado cuenta que cuando ha venido la prima Laura, no le has contestado cuando ella te ha preguntado \»¿cómo estas, Juan?\»
- Igual no te has dado cuenta, no te apetecía responderle o no sabías muy bien que decir, pero yo creo que Laura te pregunta porque le gustaría saber cómo estás.
- Si quieres, podemos ensayar juntos qué puedes decir cuándo los demás te preguntan algunas cosas para que la próxima vez puedas responderle si quieres.
Además de esto, puede servirte la técnica del sándwich o bocadillo, la cual consiste en decir primero algo positivo, después lo que creemos que la persona puede mejorar y en tercer lugar otra cosa positiva.
Finalmente, si tienes dudas, puedes consultar con su psiquiatra o psicólogo pidiéndole que te gustaría acompañarlo a la consulta.
