Problemas cognitivos en la esquizofrenia

¿En qué consiste la esquizofrenia?

La esquizofrenia es un trastorno psicótico que se caracteriza por la presencia de síntomas que indican que el paciente tiene alterada parte del sentido de la realidad. Pueden aparecer alucinaciones, delirios, afecto inadecuado, comportamiento desorganizado, etc. Todo esto altera la vida del paciente y de su entorno más cercano, que progresivamente va percibiendo como la persona se va deteriorando.

Deterioro en la esquizofrenia

Hoy día consideramos que la esquizofrenia es un trastorno neurocognitivo. En estos pacientes, además de poder producirse un deterioro social y laboral, puede ocurrir un deterioro personal que incluye déficits en funciones cognitivas tales como atención, memoria, funciones ejecutivas, etc.

Los profesionales deben estar al día de las últimas investigaciones al respecto, para ofrecer a los pacientes los tratamientos más adecuados en relación a los déficits que presenten.

¿Qué indican las últimas investigaciones?

No existen déficits cognitivos que sean exclusivos de la esquizofrenia, se observa una gran heterogeneidad en los perfiles. Por ello es básico la evaluación neuropsicológica de cada paciente.

Se ha observado que hay disfunciones cognitivas que se encuentran antes del inicio de los síntomas de la enfermedad y estas resultan fundamentales en el pronóstico del trastorno.

Por ejemplo, la capacidad de reconocer la expresión afectiva en el rostro de las personas se encuentra reducida en las personas con esquizofrenia.

Se afecta la velocidad de procesamiento visual, el nivel de atención visual y la memoria de trabajo.

Se observan también dificultades en recuperación de la información aprendida, así como en resolución de problemas.

Un modelo de tratamiento…

Hoy día se pretende pautar el tratamiento del paciente en base a los síntomas predominantes en cada momento.

Esto significa que si un paciente se encuentra angustiado por las voces o interpretaciones erróneas de la realidad, será el psiquiatra el encargado de ajustar la medicación para devolver al paciente a un estado de estabilidad emocional y conductual.

Si se observa que lo que predomina son las dificultades en el ámbito laboral, ocupacional, familiar o social, será el psicólogo clínico el que establecerá objetivos con el paciente para dotarlo de estrategias que mejoren su situación en estas áreas de su vida.

Si en una etapa de estabilización clínica se observa que el paciente presenta dificultades en su capacidad de prestar atención, memoria, planificación, etc, será el neuropsicólogo clínico quien lleve a cabo una evaluación de estas funciones cognitivas, con el objetivo de detectar déficits concretos y pautar un tratamiento neuro-rehabilitador, así como descartar junto con el psiquiatra, otros problemas de deterioro cognitivo que pudiesen estar asociados.

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