3 ejercicios enfocados a la mejora personal

3 ejercicios enfocados a la mejora personal

A menudo nos encontramos en terapia con un perfil de paciente muy concreto y a la vez muy inespecífico sobre la mejora personal. Estos pacientes generalmente sufren una insatisfacción personal elevada, lo que acentúa la autocrítica destructiva. Es posible que expresen que no tienen un problema concreto y delimitado, pero se encuentran con el autosabotaje descontrolado.

Si inician una nueva actividad, se convencen rápidamente de los problemas que puede acarrearles y la dejan. Más tarde, experimentan un profundo desasosiego por no ser capaces de disfrutar de la vida y las actividades cotidianas como otras personas. Buscan a su alrededor constantes señales de que su forma de funcionar no es la adecuada y que están haciendo algo mal, ya que todo el mundo debe ser más feliz que ellos mismos.

El perfil de personalidad de estos pacientes suele mostrar una elevada autoexigencia y perfeccionismo, una baja tolerancia a la frustración y una visión catastrofista continua.

3 tareas para las personas que sufren insatisfacción personal

No obstante, suelen ser personas que ya son conscientes de que su forma de actuar para consigo mismos no es adaptativa. En terapia, les proponemos algunos ejercicios y actividades que, o bien pueden llevar a cabo en casa, o bien los realizamos durante la propia sesión. Estos ejercicios están enfocados en la mejora personal y en favorecer el trabajo introspectivo.

Ejercicios para una mejora personal

  1. Ejercicio ¿Qué echarías de menos si no lo tuvieras?: A través de esta actividad, invitamos a la persona a que dé las gracias cada día por aquellas cosas cotidianas que echaría de menos si no tuviera. Por ejemplo, el agua caliente para ducharse, el tiempo libre de los fines de semana, el poder levantarse tarde un día de sábado, entre muchos otros.
  2. Ejercicio ¿Qué dirá mi yo de 80 años de esto?: Empleamos este ejercicio ayudando al paciente a echar un vistazo a su yo de 80 años, para preguntarse a sí mismo qué le parecerá lo que le está pasando cuando sea una persona mayor. El objetivo no es quitar importancia a los problemas, sino aprender a relativizarlos. Es decir, la persona puede reconocer la importancia de un problema en el presente, sabiendo que probablemente su preocupación no dure toda la vida. Incluso es posible que sea capaz de verle un lado positivo a la situación dentro de muchos años.
  3. Ejercicio Qué hago, qué debería hacer, qué necesito hacer: El objetivo de este ejercicio es que el paciente comience a actuar desde sus necesidades, no desde sus obligaciones. Evidentemente, existen ciertas obligaciones en la vida de todo ser humano que no podemos ni debemos ignorar. A veces extrapolamos estas obligaciones a algunos aspectos de nuestra vida personal y las tomamos como dogma. Esto provoca una continua insatisfacción en las personas y una constante lucha contra nosotros mismos. Cuando aprendemos a averiguar qué necesito y cómo puedo hacerlo, se reestablece un equilibrio entre necesidad y obligación.

Gracias por leer nuestro artículo sobre tareas para la mejora personal de Mentsalud.com

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