Los pacientes esquizofrénicos presentan delirios y alucinaciones. Las alucinaciones más frecuentes son las auditivas en forma de voces en segunda persona de contenido amigable o más frecuentemente amenazante o como órdenes recibidas. Son las alucinaciones imperativas.
Pueden oír una o varias voces que le hablan directamente o que acompañan sus actos o pensamientos con comentarios o que le imparten encargos y órdenes, le inculcan ideas.
Para cualquier persona cercana a estos pacientes e incluso para el personal sanitario que cuida de ellos es difícil entender, aprehender y empatizar con estas vivencias alucinatorias. Las ven como extrañas e incomprensibles, lo cual nos aleja más de estos pacientes y contribuye a su estigmatización.
Para entender mejor las experiencias alucinatorias
Erwin Straus, psiquiatra de origen alemán que vivió y desarrolló casi toda su obra en EEUU, donde murió en 1975, presenta desde el punto de vista fenomenológico, una descripción profunda, sensible y cercana de la vivencia alucinatoria de los pacientes que padecen la esquizofrenia. En un intento de acercarnos a nuestros pacientes, a sus vivencias y empatizar con ellos, sirvan estas notas:
“El esquizofrénico escucha voces, no personas. Las voces no poseen una posición determinable. Son ubicuas. Las escucha desde un lado, desde arriba, desde atrás. Sólo parece eliminado el sector frontal.
A veces el paciente afirma que las voces le penetran la cabeza, los oídos o el corazón. En esos lugares las siente más que las oye. Esta experiencia confirma el carácter seudoacústico de las alucinaciones auditivas.
Las voces no carecen de determinación espacial: se mofan de ella. Eludiendo todo límite y frontera y no estorbado por muros y distancias, el poder de las voces resulta abrumador e irresistible. El paciente está indefenso. No hay huida posible de las voces invasoras.
Así, el paciente con esquizofrenia no siente necesidad de poner a prueba la realidad de su experiencia. No lo escandalizan los absurdos físicos; no se sorprende de que sólo él escuche las voces, no se pregunta por qué las voces se dirigen a él.
Las voces son atmosféricas. Se comportan como los elementos- el viento, la lluvia, el fuego- y no obstante hablan, se burlan y amenazan.