El aislamiento social o la cuarentena pueden ocasionar estrés y generar una situación de ambivalencia. Por una parte, queremos y debemos mantenernos activos, conectados, funcionales. Sin embargo, por otro lado, estamos limitados en el espacio. Además se añade la incertidumbre de la pandemia y una hiperalerta con todo lo que ocurre.
Estresores de la cuarentena que pueden estar asociados a efectos psicológicos negativos:
- Miedo a enfermar.
- Frustración por el cambio de planificación de actividades y eventos.
- Información inadecuada, “fake news”, bulos, sobresaturación de información.
- Amenaza en la economía personal, familiar, pequeña empresa.
- Cambios de rutina y aburrimiento.
- Mayor duración del periodo de aislamiento.
Estos factores estresantes impactan de manera diferente en cada persona, y está en relación con los recursos psíquicos para afrontar el estrés de cada uno. Los síntomas más frecuentes son:
- Ansiedad
- Irritabilidad
- Insomnio
- Sensación de angustia.
Esto puede llegar a Trastornos más severos como Trastorno de pánico, Trastornos adaptativos e incluso diferido en el tiempo Trastorno por estrés postraumático (de este último nos ocuparemos en otra publicación).
Las estrategias para minimizar el impacto psicológico de esta cuarentena serian:
- Establecer una nueva rutina que se adapte al espacio físico, a las tareas y a la organización familiar.
- Activar redes de apoyo, amigos y familares a través de las plataformas “on line”.
- Mantener una comunicación, en horario programado, con los equipos de trabajo para facilitar la información oficial y contención grupal.
- Acudir a fuentes fidedignas de información en horarios limitados y no dejarnos invadir con “chats continuos” e informativos con programas especiales de la pandemia.
- Por último y muy importante, PEDIR AYUDA “ON LINE” a profesionales especialistas en SALUD MENTAL (Psiquiatras y Psicólogos Clínicos) para valorar la situación psicológica de cada uno, poder llegar a un diagnóstico y brindar terapias de apoyo o terapias más complejas, así como la prescripción de un psicofármaco a través de la receta electrónica. Actualmente la telemedicina permite este contacto remoto a través de las plataformas “online”, teléfono, “face time”, audio Whatapps y Skipe.