En terapia, es común recomendar nuevas tareas o actividades a personas que se encuentran en un estado apático o desganado. A menudo, estos pacientes se dan cuenta de que les resulta increíblemente difícil plantear nuevos objetivos debido al mayor enemigo de la productividad: la pereza.
La pereza es un estado inherente a la naturaleza humana, es decir, cualquiera puede experimentar pereza en cualquier momento de su vida, llegando incluso a procrastinar o retrasar tareas pendientes. Muy a menudo, no nos damos cuenta de que tras la pereza se esconden sentimientos de anhedonia y apatía, incluso de tristeza.
En muchos casos, procrastinar tareas se debe más a la ansiedad que estas llegan a producir que a la apatía en sí. Aunque tendemos a catalogarlo igualmente como pereza. Si bien no es el término que más nos gusta para hablar de este tipo de sentimientos, tenemos que reconocer que quizás sea el más accesible para el público general.
Como comentábamos al principio de este artículo, en terapia es común recomendar nuevas tareas a los pacientes, con el objetivo de combatir la apatía y la anhedonia. A menudo, los pacientes comentan que sufren pereza para iniciar nuevas actividades y los psicólogos debemos respetar siempre los tiempos de estos. No obstante, a veces podemos cambiar el foco terapéutico y recomendar variaciones en tareas que ya llevan a cabo por sí mismos los pacientes, con el objetivo de ir introduciendo muy poco a poco algunos cambios.
Estrategias para combatir la pereza
- Aprovecha las variaciones del día a día. Generalmente, no experimentamos pereza las 24 horas del día, sino en determinados momentos. Cuando sientas ánimo o energía para hacer cosas, aprovecha para llevar a cabo tareas pendientes, por si más tarde no tienes ganas.
- Observa y entiende la apatía. Cuando experimentes apatía o pereza observa qué está pasando, qué ha pasado previamente y cómo te encuentras a nivel anímico. Para aprender a manejar la pereza, es fundamental entenderla.
- Introduce actividades deportivas poco a poco en tu día a día. Es importante no aprovechar esos momentos de actividad que mencionábamos anteriormente para practicar deporte intenso, ya que el bajón de energía puede ser mucho más pronunciado después. Es buena idea comenzar poco a poco a practicar alguna actividad deportiva (alternar andar con correr un poco, realizar ejercicios de estiramientos en casa, etc), aunque nos quedemos con la sensación de que podíamos haber hecho más.
- Puedes proponerte pequeños objetivos sencillos en el día a día y apuntarlos en una pequeña lista de tareas. Ver como vas cumpliendo estos objetivos te animará e irás venciendo poco a poco a la pereza.
- Es común experimentar pereza, por ejemplo, al cocinar. Al final acabamos comiendo peor y la realidad es que esto tiene fácil solución: utiliza un momento a la semana (por ejemplo, domingos por la mañana) para planificar comidas y cenas. Incluso, puedes congelar determinados platos (cremas de verduras caseras, etc) para tenerlos preparados para la semana.
Gracias por leer nuestro artículo sobre Estrategias para combatir la pereza de MentSalud.