Reflexiones de una Psicóloga Clínica: ¿Fuerte o débil?

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Nuestra compañera Ana Oñate, psicóloga clínica, nos escribe estas líneas acerca de aspectos que con frecuencia trabaja con sus pacientes.

“Con lo fuerte que era yo antes…”

A menudo hay pacientes que acuden a consulta quejándose de que han tenido que venir porque ahora todo les afecta y se sienten débiles, desbordados por emociones de tristeza, irritabilidad etc…, y dicen: “con lo fuerte que era yo antes”.

Es una idea generalizada en la sociedad pensar que es fuerte el que aguanta penalidades sin derramar ni una lágrima y sin alterarse, siguiendo con su vida como si nada pasara.

Para la Psicología Clínica…

Desde la psicología entendemos, que una persona que se enfrenta así a la vida es porque ha pasado momentos muy difíciles en los que no podía hundirse porque tenía que cuidar de su familia o algún ser querido, o trabajar mucho para poder sobrevivir o no ha tenido quien le apoyara y ha aprendido a no sentir porque no se lo podía permitir.

No ha podido ocuparse de sí mismo ni atender sus necesidades, sólo podía estar atento a sobrevivir.

Esto es posible porque ha desarrollado mecanismos de defensa como son la represión, negación o evitación de emociones negativas.

Usar estos mecanismos, aunque sea de forma automática y tengan ventajas a corto plazo como es no sentir el dolor de una tristeza profunda,  rabia o miedo para poder seguir adelante sin interrupciones, tiene muchos inconvenientes a largo plazo.

Las emociones negadas o reprimidas no desaparecen sino que se acumulan en nuestro interior y nos llevan a ignorar las señales internas; desde las más básicas, que nos avisan  cuando tenemos hambre, nos duele alguna parte del cuerpo o estamos cansados, hasta otras más profundas  como no ser felices o no estar siguiendo nuestros deseos.

Vivir emocionalmente anestesiado…

Las consecuencias de esta actitud son muy graves porque nos puede llevar a tener una vida “semianestesiada” de emociones positivas. Porque al final para saber reír de verdad también hay que saber llorar de verdad, esto es estar vivo. Se vive una vida de menos calidad, una vida menos vivida donde no suele tener cabida la ilusión, la autorrealización.

Además, cuando pasan las crisis y llegan momentos más tranquilos, las defensas empiezan a fallar. Es como si nuestra mente supiera que ahora sí puede quejarse porque ya no aguanta más, todo está más tranquilo y podemos ocuparnos de nosotros mismos.

Los pacientes se extrañan: “con lo tranquilo que estaba ahora”,  “ahora que me empieza a ir bien, me viene ansiedad, o no puedo dejar de llorar, no lo entiendo” y aparece el: “me he vuelto débil”.

Los síntomas pueden ser problemas de salud física (porque recordad que no hemos cuidado nuestro cuerpo) como úlceras, colon irritable, problemas de piel, alergias..  y/o psicológica como, ansiedad, depresión, obsesiones, compulsiones con la comida o la bebida, etc.

¿Debilidad u oportunidad?

En definitiva, lo que para los pacientes es una piedra más en el camino para los psicólogos es una oportunidad de crecimiento y autoconocimiento, si se sabe pedir ayuda profesional.

El cuerpo y la mente por fin se quejan, ocupan su lugar permitiendo a la persona pensar en ella y sanarse.

Hemos estado años barriendo y echando la basura debajo de las alfombras y ya es hora de hacer una limpieza profunda y esa sí que es la verdadera fortaleza.

Ser fuerte es cuidarnos y llorar cuando tengo que llorar, quejarme cuando tengo que quejarme, descansar cuando lo necesite y reír de verdad.

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Clínica de Psicología y Psiquiatría MENTSALUD. Disponemos de un equipo de profesionales multidisciplinar: psicólogos, psiquiatras y neurólogos. Situada en pleno centro de Murcia, disponemos de unas extensas instalaciones para tratar a nuestros pacientes.

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