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Trastorno bipolar

Trastorno bipolar o depresión maníaca

El trastorno bipolar es una enfermedad mental incluida dentro de las patologías del comportamiento y también es conocida como depresión maníaca. Esta patología se caracteriza por las rápidas fluctuaciones en el comportamiento de la persona que puede pasar de la alegría o la euforia a estados profundamente depresivos en  fracciones muy cortas de tiempo desestabilizando su vida personal y confundiendo a los que le rodean.

El trastorno bipolar se caracteriza por las rápidas fluctuaciones en el comportamiento de la persona. Esta puede pasar de la euforia a estados profundamente depresivos en fracciones muy cortas de tiempo. Por supuesto, esto desestabiliza su vida personal y confunde a los que le rodean.

Se calcula que este trastorno afecta a cerca del 2% de los españoles, si bien el diagnóstico suele demorarse muchos años. A veces, esta demora se debe al momento concreto en el que el paciente consulta, ya que si lo hace durante una fase depresiva es fácil concluir que la persona se encuentra en pleno episodio depresivo mayor.

¿Cuándo aparece el trastorno bipolar?

Esta enfermedad suele aparecer en la adolescencia o en los primeros años de la juventud y aunque no suele ser común durante la infancia, se dan casos en los que a menudo suele confundirse con otras patologías psicológicas frecuentes en los niños como el TDA o TDAH, Trastorno del déficit de atención con o sin hiperactividad que suelen ser más comunes entre los estudiantes.

El principal problema ante el que se enfrentan quienes padecen trastorno bipolar es la falta de diagnóstico, pues muchas personas ni si quieran son conscientes de que lo padecen o achacan sus síntomas a estados emocionales derivados de situaciones  presentes en la vida cotidiana como el estrés por el trabajo o un estado anímico deficiente, situaciones a las que todas las personas han podido enfrentarse alguna vez en sus vidas sin que ello suponga la existencia de alguna patología subyacente.

Los cambios en el estado de ánimo experimentado por los pacientes, también los predispone a fluctuaciones en el comportamiento que en ocasiones tienen consecuencias directa sobre su entorno, quienes les rodean e incluso su economía o su trabajo.

Por ejemplo, suele ser habitual que en una de sus “crisis”, estas personas sean capaces de comprar compulsivamente gastando grandes sumas de dinero en cosas que realmente no necesitaban y generando grandes deudas en consecuencia que pudieran provocarle nuevos episodios de estrés en el futuro.

Causas

Las causas del trastorno bipolar son desconocidas y tampoco se ha establecido ninguna relación vinculante con antecedentes familiares, aunque sí se ha observado una cierta predisposición a padecer este trastorno en personas con un historial familiar en el que predominen ciertas formas de depresión entre sus miembros.

Otros investigadores apuntan a que el trastorno bipolar podría desencadenarse a raíz de factores ambientales, lo que también incluye desequilibrios bioquímicos producido por desajustes en el sistema endocrino y ciertos neurotransmisores que regulan la respuesta emocional ante determinados estímulos.

Una tercera hipótesis apunta a que el trastorno bipolar podría producirse como trastorno subyacente de otras enfermedades mentales no tratadas como el abuso de drogas, que bien podría interferir directamente en la bioquímica del cerebro causando estragos permanentes o modificar el comportamiento de la persona en periodos de consumo-deshabituación, como los estado eufóricos que provocan algunas drogas estimulantes y de apatía o depresión cuando el efecto desaparece.

Sintomatología

La sintomatología asociada al trastorno bipolar oscila entre crisis maníacas o episodios de hipomanía que pueden durar desde pocos días e incluso a meses, en los que la persona se encuentra en un estado de ánimo alterado experimentando episodios de euforia y expectativas poco realistas sobre su vida, su trabajo y capacidades personales.

Esta situación generalmente no es vista como algo negativo por el paciente que se siente capaz de lidiar con cualquier problema que se le ponga por delante o que tiene capacidades “fuera de serie” para conseguir todo lo que se proponga, pero  a efectos prácticos podría causarle desajustes en su vida cotidiana como por ejemplo, realizar una inversión repentina o poco estudiada en su empresa con el afán de expandir el negocio sin el consiguiente estudio de mercado y su correspondiente impacto riesgo-beneficio, pues los delirios megalómanos suelen ser bastante frecuentes en las crisis maníacas.

Una vez que la crisis maníaca se ha disuelto, el paciente puede volver a la normalidad o experimentar un fuerte cuadro depresivo y que comúnmente estaría propiciado por las sensaciones experimentadas durante la hipomanía y las consecuencias de los actos realizados durante esta fase.

 

Tipos de trastornos bipolares

En función de las características de las fases de depresión y manía y su duración, podemos diferenciar varios tipos de trastorno bipolar:

  • Trastorno bipolar tipo I: En este caso, la persona es diagnosticada con tipo I cuando sufre al menos un episodio de manía a lo largo de su vida, aunque no necesariamente haya sufrido un episodio depresivo. No obstante, en un alto porcentaje la persona también ha sufrido alguna fase depresiva.
  • Trastorno bipolar tipo II: Hablamos de trastorno con tipo II cuando la persona ha sufrido al menos un episodio depresivo mayor y una fase de hipomanía. Hablamos de hipomanía cuando la persona muestra síntomas similares a la manía pero de una forma más atenuada, sin provocar disfuncionalidad y con una duración de los síntomas significativamente menor.
  • Trastorno bipolar no especificado: En algunos casos no se cumplen los criterios de duración necesarios para diagnosticar una fase depresiva o de manía o hipomanía. En estos casos hablamos de trastorno bipolar no especificado.
  • Ciclotimia: Los cambios emocionales no son tan desmedidos como en otros tipos del trastorno. Al ser una forma más leve, la persona suele mantener una adecuada funcionalidad en su vida.

Tratamiento trastorno bipolar

Afortunadamente, el trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales que mejor responde al tratamiento farmacológico permitiendo a los pacientes llevar una vida absolutamente normal y liberarles de las sensaciones de culpa y la carga acumulada que algunos llevan portando durante años en los que no son conscientes de su enfermedad ni reciben tratamiento.

Los fármacos más frecuentes para tratar el trastorno bipolar son anticonvulsivos y estabilizantes del ánimo, habitualmente carbamazepine y valproate, benzodiacepinas y en algunos casos, reguladores de la función tiroidea.

MentSalud ofrece tratamiento para trastorno bipolar en Murcia

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