La personalidad límite se caracteriza por un patrón de inestabilidad de las relaciones con otras personas, la autoimagen y las emociones. Se puede acompañar de impulsividad intensa.
Comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos.
En el II International Congress of Clinical and Health Psychology on Children and Adolescents, Beatriz Ruiz, participó en un Symposium sobre esta temática, donde explicó un estudio realizado con profesores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Murcia, en colaboración con la Clínica Mentsalud, acerca del manejo de la ira en estos pacientes.
¿Cómo se manifiesta la personalidad límite?
Las personas con personalidad límite realizan esfuerzos para evitar el abandono real o imaginado, tienen relaciones interpersonales inestables e intensas que tienden a pasar de la idealización a la devaluación, pueden presentar una alteración de la identidad y del sentido del yo.
Suelen ser personas que tienden a la impulsividad, con comportamientos, actitudes o amenazas recurrentes de suicidio, autolesiones.
Otra característica de la personalidad límite es la inestabilidad emocional, refieren sensación crónica de vacío, presentan dificultad para controlar la ira o enfados inapropiados e intensos.
Cuando se tiene personalidad límite, además, pueden aparecer ideas de que los demás están en su contra o quieren hacerles daño, normalmente circunscritas a situaciones de estrés elevado.
La ira en los pacientes con personalidad límite
La ira es una emoción primaria, universal, adaptativa y displacentera.
Se caracteriza por sentimientos de enojo o de enfado, de intensidad variable.
Se expresa a través de una conducta poco reflexiva e impulsiva. En forma de cólera, irritación, furia, exasperación, indignación y ofensa.
En este estudio, se ha encontrado mayor tendencia a experimentar ira y a expresarla externamente en aquellos pacientes con personalidad límite que tenían antecedentes familiares de Trastorno Mental Grave (por ejemplo, Trastorno Bipolar).
Además, el manejo de la ira estaba muy influido por los niveles de ansiedad y depresión que presentaban los pacientes con personalidad límite. De ahí la importancia de evaluar y tratar los mismos.
Para el manejo de la ira en los pacientes con personalidad límite se propone llevar a cabo ejercicios de toma de conciencia de su tendencia a experimentar esta emoción, con mayor frecuencia e intensidad que otras personas. Asimismo, se pueden aplicar programas que ya hay diseñados para el control de la ira, adaptándolos a cada paciente en concreto.
